LLAVES  PARA  LA  ORACIÓN  CONTESTADA

Por Rhonda Sciortino

LLAVE No. 12: CONFÍA EN DIOS (1)

Confía en la habilidad de Dios para producir milagros, independientemente de  cómo los haga. 

 

A veces es instantáneo y sobrenatural, pero a veces los milagros vienen a través de las circunstancias más naturales, incluso mundanas, o de una serie de eventos. 

 

Si confías en que Dios resolverá la situación imposible a tu favor, de una manera u otra, Él lo hará! 

 

Confía en que el deseo de Dios para ti es hacer buenas cosas, pero resiste la tentación de decirle cómo debe hacerse.

 

Dios quiere bendecirte y que prosperes. 

 

Él plantó los deseos más profundos de tu corazón y sabe lo que son.

La manera de aprender a confíar en Dios es la misma en la que aprenderías a confiar en cualquier amistad. 

 

Si tienes un amigo o amiga que se presenta a tiempo cada vez que él o ella hace un plan contigo, ya sabes que si invitas a tu amigo o amiga a venir el sábado a las 6:30 p.m. para cenar, vale más que la cena esté cocinada y la casa lista, porque, salvo cualquier incidente imprevisto o de emergencia, ¡tu amigo o amiga estará allí el sábado a las 6:30! 

Tú no estarías desprevenido y totalmente sorprendido de ver a tu amigo o amiga de pie en la puerta, porque puedes confiar que llega en el día correcto y en el momento especificado.

De la misma manera, Dios quiere ganar tu confianza.  La manera en que esto sucede es conociéndolo. La manera más fácil de conocerlo es leyendo acerca de Jesús en los primeros cuatro libros del Nuevo Testamento, los Evangelios (esto significa “buenas noticias”):  Mateo, Marcos, Lucas y Juan.  Estos cuatro hombres escribieron sobre Jesús a partir de sus experiencias personales con Él.

Jesús es el Hijo de Dios, y todo lo que dijo e hizo fue una presentación perfecta de Dios.  Él dijo y solo hizo lo que Dios le ordenó que dijera e hiciera (Juan 12:50). 

 

Así que cuando conocemos a Jesús, obtenemos un mejor entendimiento de Dios.  Cuando tengamos un mejor entendimiento de Dios, Su amor por nosotros, Su deseo de protegernos, de bendecirnos y de prosperarnos, entonces nuestra seguridad, confianza y audacia aumentarán. 


Por ejemplo, si estás sufriendo por un accidente o una enfermedad, pero estás renuente a pedir sanación, o si has orado, pero aún no has experimentado ningún

Cel.: (57) 301 736 6768  -  (57) 315 405 9409

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