Pero considera que nuestro corazón es el “oleoducto” por el cual fluyen las bendiciones de Dios. 

 

Cuando nuestros corazones están tapados con emociones feas, hemos permitido que el flujo de bendiciones sea bloqueado. 

 

Aferrarse al dolor y a las emociones que acompañan al dolor, obstaculizará o bloqueará por completo las respuestas a nuestras oraciones. 

O podemos tener la paz, el amor, la sabiduría, el discernimiento, y las respuestas a las oraciones de Dios, o podemos tener ira, amargura, resentimiento, y falta de perdón. Pero no podemos tener ambas cosas.

Algunas personas tienen dificultades en arrepentirse por un comportamiento incorrecto que disfrutan o por una

LLAVES  PARA  LA  ORACIÓN  CONTESTADA

adicción, porque no pueden imaginar cómo van a vivir el resto de sus vidas sin cometer ese pecado de nuevo.

 

Es verdad que nuestros corazones deben estar bien, en otras palabras, no debemos arrepentirnos de un pecado que intentamos cometer una y otra vez con la intención de volver a pedir perdón más tarde.

La verdad es, sin embargo, que la misericordia de Dios es nueva cada día y perdura para siempre (Lamentaciones 3:22-23).  Él conoce nuestras debilidades y flaquezas.  Él conoce el dolor que nos causa auto-medicarnos, buscar el amor en los lugares equivocados,  buscar valor y aprecio sacrificando lo que realmente es importante. 

 

¡Dios dice que Sus misericordias son nuevas cada mañana porque Él sabe que las necesitamos!

Por Rhonda Sciortino

Cel.: (57) 301 736 6768  -  (57) 315 405 9409

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