Formación para novios y esposos

  • Si empezamos a cambiar esas expresiones por un lenguaje esperanzador, optimista, en medio de la realidad difícil o dura que vivimos en un momento dado, iremos poco a poco aprendiendo a ver luz donde hasta ahora solo vemos oscuridad. Aprenderemos a ver que la vida tiene matices que podemos descubrir y disfrutar.                                                     

  • Un efecto adicional de las palabras es que refuerzan en la realidad el sentido con el que son expresadas. Por ejemplo, una madre que repite a sus hijos frecuentemente que no sirven para nada, que son irresponsables, que ni siquiera son capaces de hacer cosas elementales en el hogar, les está mandando el mensaje y prácticamente la orden de que se sientan justamente de esa manera, crean que eso es cierto y se comporten exactamente como ha decretado la madre con esas palabras.                                                    

  • Por supuesto, el mismo proceso, esta vez en sentido constructivo, ocurre en el caso de la madre que repite a sus hijos exactamente lo contrario del ejemplo anterior. 

PALABRAS (4)

  • Santiago 1:26                                                  

  • “Si alguno se cree religioso entre vosotros, y no refrena su lengua, sino que engaña su corazón, la religión del tal es vana.”                                                         

  • Muchas veces hacemos oraciones, asistimos a misa, hacemos favores, prestamos un servicio y ayudamos a otras personas. Y eso está muy bien.               

  • Sin embargo, podemos al mismo tiempo hablar lo que no debemos,  exagerar nuestras palabras y causar sufrimiento al pronunciar palabras injustas, agresivas, ofensivas, incluyendo expresiones fuertes y completamente destructivas.                      

  • Hay personas que critican despiadadamente a los sacerdotes y laicos, convencidas de estar obrando rectamente, cuando en verdad están engañando su corazón.                                            

  • En ocasiones se pasa de la crítica al juicio. Sin importar la falla, el error, el pecado de quien lo ha cometido, nunca hemos de juzgar ni asumir actitudes de crítica implacable. Las palabras pronunciadas de esa manera implican una responsabilidad grave por parte de la persona que las pronuncia.

  • En otros casos, hay personas que a través de las palabras satisfacen su curiosidad, propagan rumores, chismes o difunden  verdades a medias.                                                                                                         

  • En tales situaciones se causa mucho mal, mientras que muchas de las personas que proceden de esa manera se quedan con la idea de que son católicas y no les pasa por la mente corregir sus propios errores al hablar. Hay casos en los cuales estas prácticas erróneas se han convertido en hábitos, a veces en adicciones que atan fuertemente y las personas terminan volviéndose dependientes de los chismes del día.                                             

  • Santiago 3:5                                                        

  • “Así también la lengua es un miembro pequeño, pero se jacta de grandes cosas. He aquí, ¡cuán grande bosque enciende un pequeño fuego!”                        

  • Las palabras se pronuncian en cuestión de segundos y su efecto puede durar toda la vida, tanto en el sentido positivo, como en el negativo.

  • Hablar descuidadamente puede causar daños graves en la vida de otras personas y en la vida de quien pronuncia esas palabras descuidadas.                                                    

  • Hay que tener mucho cuidado en lo que se dice, pues hay personas que pueden sentirse ofendidas o recibir daño por un comentario descuidado o una amonestación impulsiva.

Cel.: (57) 301 736 6768  -  (57) 315 405 9409

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