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Formación para novios y esposos

La negación, entonces, se convierte en una realidad constructiva que busca el fin mayor de la felicidad matrimonial, en cuanto purifica la relación de factores de riesgo y oxigena los procesos que incrementan los avances ya logrados por los esposos.

 

En relación con la parte del pasaje bíblico en la que se menciona esta expresión, el verbo en el cual el Señor hace énfasis es negar (se). La Real Academia Española de la Lengua define la expresión negarse a sí mismo, como no ceder a los deseos y apetitos propios y ajustar el comportamiento conforme a las enseñanzas del evangelio.

¿La cruz del matrimonio? (5)

En relación con el matrimonio y en concordancia con el sentido del pasaje bíblico que nos ocupa, entendemos ese negarse a sí mismo como el no ceder a los actos, deseos y tendencias que deterioran la relación matrimonial y  reflejan egoísmo, rivalidad, dureza de corazón, violencia, desamor, excesos y defectos de carácter, que pueden llegar a ser el pan diario de la vida matrimonial y hacer que se produzcan efectos nefastos en la mente y el corazón de los esposos.

La negación constructiva de sí mismo (que es la propuesta por el Señor) implica sentir auténtico amor para iniciar y sostener esos cambios deseados y contar con el apoyo emocional y pedagógico del esposo(a).

En la medida en que esto se vaya haciendo realidad, podrá favorecerse el surgimiento de un matrimonio sano conforme a la voluntad de Dios.

¿Esto corresponde a lo que ocurre en muchos matrimonios actualmente? ¿Existe en ellos un verdadero espíritu de entrega por amor? ¿Entienden la negación de sí mismos en función de la felicidad mutua? ¿Distorsionan el concepto de negarse a sí mismos y lo entienden y viven como un sacrificio mortificante, una pasividad o resignación que los frustra y los hace acumular silenciosamente una gran tensión y explotar en el momento menos pensado?

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