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Formación para novios y esposos

Ante tal avalancha de problemas, fracasos, conflictos y sufrimientos, surgen algunas preguntas acerca de la realidad de muchos matrimonios:

¿En qué momento se pasa de las mieles del enamoramiento a las primeras decepciones nupciales? ¿Cuál es el proceso por el cual se encauzan los sentimientos, emociones y decisiones del noviazgo para culminar en el matrimonio? ¿Cuáles son las circunstancias por las cuales el amor termina en ocasiones siendo asfixiado o sustituido por la rutina, el placer, el interés o el odio? ¿Qué factores inciden para que muchos esposos desarrollen hábitos y actitudes inadecuadas?

¿La cruz del matrimonio? (2)

¿Cuáles son los procesos por los cuales aquel príncipe o aquella princesa del primer enamoramiento termina en ocasiones convertido(a) en todo lo contrario de lo que se soñó o se esperó inicialmente? ¿Qué responsabilidad le compete a la Iglesia o a la religión por el fracaso de un matrimonio católico, incluso de un matrimonio con veinte, treinta o más años de haber sido constituido?

Probablemente, una clave para entender estas situaciones se encuentra en la interpretación de la cita bíblica mencionada al comienzo.

 

En ella se plantean las bases para desarrollar el auténtico estilo de vida católico. Es una frase pronunciada por el mismo Señor después de increpar a Pedro (…“quítate de mi vista Satanás, tú piensas como los hombres, no como Dios”…) y de llamar al pueblo y a los discípulos para que escucharan ese mensaje radical.

 

El sentido de este pasaje también puede extenderse a la realidad del matrimonio, puesto que el vínculo sacramental es un reflejo de la realidad del amor de Dios por la Iglesia.

 

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